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Historia
Durante el último tercio del siglo XIX la agricultura
atravesaba una situación especialmente difícil en
la comarca de Guadix. La alarmante caída de precios del
trigo y el cáñamo hizo que se prestara
atención a los cultivos industriales, básicamente
la remolacha azucarera. Las perspectivas de rentabilidad eran muy
prometedoras, a lo que ayudaban las especiales
características de los suelos de la comarca, mejores
aún que los de la vega de Granada. El problema era la
existencia de elevados costes de transporte hasta las
fábricas más cercanas, en la capital granadina.
La situación cambió con la llegada del
ferrocarril en 1895, abriéndose la posibilidad del
envío de la remolacha a Almería, para ser tratada
en la fábrica "Nuestra
Señora de Monserrat" (conocida como "El Ingenio"). De
esta instalación, que durante la posguerra sirvió
de prisión, sólamente queda en pie la
espléndida portada de piedra, con los escudos de
Almería y de Barcelona (el capital era catalán).
A partir
de este momento, se generaliza el cultivo de la remolacha en la comarca
de Guadix, con excelentes cosechas y buenos resultados
económicos. Esta eclosión culminaría
en 1901 con la construcción de la fábrica de
azúcar San Torcuato en Guadix. El emplazamiento, junto a la
estación del ferrocarril, es sintomático de la
estrecha vinculación de esta industria con el modo de
transporte que propició su desarrollo.
La iniciativa partió de los principales terratenientes
accitanos, a los que se unieron otros inversores de la capital,
creándose la sociedad Fábrica Azucarera de San
Torcuato S.A. en 1900. La construcción de la
fábrica se encargó a la sociedad alemana
Maschinenfabrik Grevenbroich, siendo inaugurada el 16 de julio
de 1901, y estando dotada de los últimos adelantos. De forma
mecanizada se lavaba la remolacha, se cortaban las raíces, y
se separaban cada 300 kilogramos. Después se
hacía virutas, entrando en un difusor, donde se calentaba
con vapor de agua. El jugo se purificaba con cal, y se filtraba. El
proceso se completaba con la cocción, que hacía
cristalizar el jarabe filtrado y separaba el azúcar
cristalizado.
La primera campaña fue desastrosa, por diversos problemas
técnicos, pero las siguientes resultaron muy exitosas. Sin
embargo, el despegue de San Torcuato coincide con los intentos de
constituir un trust por la práctica totalidad de las
industrias azucareras, tanto de remolacha como de caña de
azúcar, para evitar la caída de precios. El
problema era que inevitablemente se generarían
también tensiones con los productores, por lo que
San Torcuato se mostró muy reticente a la
concentración de la oferta, hasta que finalmente
accedió en 1904 a su disolución e
integración en la Sociedad General Azucarera de
España.
La existencia de una superproducción provocó el
cierre sucesivo de varias fábricas de la SGAE,
tocándole el turno a San Torcuato en 1915, cuando ya
había comenzado a funcionar la azucarera de
Benalúa de Guadix, que aglutinó a los socios que
se opusieron en su momento a la integración en el trust.
Es interesante seguir el trabajo "Comunicaciones
y desarrollo económico. Ferrocarril y azúcar en
la comarca de Guadix. Su repercusión
socioeconómica (1850-1910)", de Antonio Lara
Ramos, editado por la Universidad de Granada y el Ayuntamiento de
Guadix.
Estado actual
Tras el cese de su actividad, las instalaciones fueron
utilizadas en otros menesteres, fundamentalmente en la Guerra Civil,
como zona militar y tras la mísma, sirvió de
cárcel del Partido Judicial de Guadix, quedando en un estado
bastante deficiente. Curiosamente, fue también utilizada
durante el rodaje del western de Sergio Leone
"¡Agáchate, maldito!" (1971).
Desde finales de
2005 se encuentra ahora en proceso de rehabilitación para
centro de usos múltiples por una escuela-taller. Durante
2006 se han realizado diversos trabajos, tales
como canalización de saneamiento, acometida de
electricidad y acometida de agua potable, desescombrado, montaje de
andamios, vallado perimetral de la zona de trabajo. Se espera
que durante 2007 se prorrogue la actividad de la escuela-taller.
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